¿Cómo manejar los berrinches de forma calmada y efectiva?
Equipo Editorial Psicólogos en Perú
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Introducción: ¿por qué entender los berrinches?
Los berrinches son un desafío frecuente en la crianza. Para muchos padres y cuidadores en Perú, provocan angustia, cansancio y dudas sobre qué hacer. Entender qué hay detrás de un berrinche y contar con herramientas para afrontarlo puede transformar esos momentos en oportunidades de aprendizaje y conexión con el niño.
Qué es un berrinche (y por qué ocurre)
Un berrinche es una expresión intensa de frustración, enojo o cansancio. Es más común en la primera infancia (1 a 4 años), cuando la capacidad para regular emociones y el lenguaje aún están en desarrollo. También puede aparecer en niños mayores cuando están muy cansados, hambrientos o ante cambios importantes.
Factores que lo desencadenan
- Necesidades básicas: sueño, hambre o cambio en la rutina.
- Limitaciones en la comunicación: el niño no puede expresar lo que siente o quiere.
- Búsqueda de atención: cuando notan que las reacciones fuertes atraen la mirada de los adultos.
- Sobrecarga sensorial: ruido, luces, o ambientes nuevos pueden activar la angustia.
- Pruebas de límites: es parte del desarrollo para entender reglas y autonomía.
Estrategias preventivas: reducir la probabilidad de berrinches
Prevenir es siempre más fácil que intervenir. Aquí algunas medidas simples y efectivas:
- Rutinas previsibles: horarios regulares de sueño, comidas y juegos ayudan a reducir el estrés.
- Anticipación: avisar con tiempo cambios ("En 5 minutos nos vamos") prepara al niño para la transición.
- Descanso y alimentación: asegurarse de que el niño no esté cansado ni con hambre.
- Elecciones limitadas: ofrecer dos opciones aceptables ("Quieres la chompa roja o la azul?") fomenta el sentido de control y reduce la frustración.
- Ambiente regulador: reducir ruido y estímulos cuando el niño está sobreexcitado.
Cómo responder durante un berrinche: pasos para mantener la calma
La forma en que responde el adulto influye mucho en la duración e intensidad del berrinche. Estas recomendaciones son prácticas y fáciles de aplicar.
1. Mantén la calma y regula tu respiración
Los niños aprenden a gestionar emociones observando a los adultos. Respira profundo, usa un tono de voz sereno y recuerda que tu calma ayuda a co-regular la emoción del niño.
2. Prioriza la seguridad
Si el niño está en riesgo de hacerse daño o dañar objetos, muévelo con cuidado a un lugar seguro. Si la situación es pública, protege su privacidad evitando humillaciones.
3. Empatiza y valida la emoción
Frases como "Veo que estás muy molesto" o "Entiendo que te enoja no poder jugar ahora" no significan ceder; validan y ayudan al niño a sentirse comprendido, lo que disminuye la arremetida emocional.
4. Sé claro con límites y consecuencias
Valida la emoción, pero marca límites firmes y consistentes: "Comprendo que estás enojado, pero no podemos pegar. Cuando te calmes, hablamos". Evita negociar mientras el niño está fuera de control.
5. Ofrece espacio para calmarse
Algunos niños necesitan abrazos y proximidad, otros espacio. Si buscas acercarte, pregunta: "¿Quieres que te abrace?" o simplemente ponte a su lado en silencio. Para niños que prefieren espacio, proporciona un sitio seguro y tranquilo donde puedan calmarse.
Técnicas concretas que funcionan
- Contar hasta 10 o respirar juntos: hacer respiraciones profundas y lentas puede reducir la activación fisiológica. Usa juegos: "Vamos a soplar como si fueran velas".
- Distracción dirigida: en niños muy pequeños, cambiar la atención con un juguete o actividad nueva suele ser efectivo.
- Ofrecer alternativas: en vez de decir simplemente "no", dar otra opción que sea aceptable para ti y para el niño.
- Refuerzo positivo: cuando el niño se calma, felicitarlo con palabras específicas: "Me gustó cómo te calmaste y contamos juntos".
- Tiempo dentro (time-in): en lugar de aislar, acompañar al niño en un espacio seguro hasta que recupere el control emocional.
Errores comunes que conviene evitar
- No responder o ignorar completamente cuando el niño busca comunicar una necesidad real.
- Ceder siempre para que el berrinche termine rápido; esto refuerza la conducta.
- Castigos físicos o humillaciones que dañan la relación y la autoestima.
- Mostrar enfado o gritar; aumenta la escalada emocional.
Frases útiles para distintos momentos
- Validación: "Sé que quieres seguir jugando y eso te frustra".
- Límite: "No puedes pegar. Cuando estés tranquilo, hablamos".
- Ofrecer ayuda: "¿Quieres que te ayude a calmarte? Sugiéreme si quieres un abrazo".
- Reestructurar: "¿Qué podríamos hacer diferente la próxima vez para que no te frustres tanto?"
Cuando los berrinches son frecuentes o muy intensos
Algunos niños presentan berrinches muy intensos y prolongados, o cambios bruscos en el sueño y la alimentación. Si observas:
- Berrinches diarios que duran más de 20–30 minutos y afectan la vida familiar.
- Dificultad persistente para dormir o alimentarse.
- Agresividad que rompe objetos o hace daño a otros de forma repetida.
Es recomendable buscar evaluación con un profesional en salud mental infantil. Un psicólogo puede ayudar a identificar causas subyacentes (ansiedad, dificultades de regulación, problemas sensoriales) y diseñar un plan personalizado.
Consejos para cuidadores: cómo mantenerse firmes y empáticos
- Coherencia entre adultos: acordar estrategias entre ambos cuidadores evita confusiones para el niño.
- Cuidar tu bienestar: dormir bien, pedir apoyo y tomarse pausas reduce el agotamiento. Un adulto calmado responde mejor.
- Practicar la paciencia: los cambios requieren tiempo. Celebra pequeños avances.
- Buscar apoyo: conversar con otros padres o profesionales puede ofrecer nuevas ideas y alivio emocional.
Señales de progreso que vale la pena reconocer
Los avances suelen ser graduales. Algunos indicadores positivos son:
- El niño usa palabras para expresar enfado o pedir ayuda.
- Reduce la duración e intensidad de los berrinches.
- Responde a estrategias de regulación como respirar o abrazos.
- Mayor colaboración en transiciones difíciles.
Recursos prácticos y recomendaciones finales
Construir competencias emocionales es un proceso. Algunas recomendaciones finales:
- Ensaya scripts o frases con tu pareja o apoyo antes de situaciones estresantes.
- Lee libros sobre crianza respetuosa y regulación emocional apropiados para tu etapa.
- Si los berrinches surgen en contextos específicos (escuela, casa de abuelos), coordina con las otras personas para mantener coherencia.
Conclusión
Manejar berrinches de forma calmada y efectiva combina prevención, empatía, límites claros y consistencia. No existe una fórmula única: lo útil es conocer varias estrategias, elegir las que funcionen en tu familia y mantener la calma. Con tiempo y práctica, los niños aprenden a regular sus emociones y los momentos difíciles se vuelven menos frecuentes.
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